domingo, 25 de mayo de 2003

Sobre chusma y sobre cobardes


Se me han cabreado unos vecinos de Tordesillas porque el otro día califiqué de chusma cobarde a la gente que se congrega cada septiembre para matar un toro a lanzazos mientras la junta de Castilla y León, pese a las protestas de las sociedades protectoras de animales, mira hacia otro lado y se lava las manos en sangre, con el argumento de que se trata de una tradición y un espectáculo turístico. No sé si es que los llamara chusma o los llamara cobardes, o las dos cosas, lo que pica el amor propio de mis comunicantes. El caso es que se dicen «lanceros de Tordesillas, y a mucha honra», y preguntan cómo yo, que alguna vez he escrito que me gusta asistir de vez en cuando a una corrida de toros, me atrevo a hablar así de lo que desconozco, o sea, de «un duelo atávico y mágico, un combate de la bravura contra la inteligencia, un ritual de valor y de bravura que se celebra desde tiempo inmemorial». Exactamente eso es lo que dicen y lo que preguntan. Así que, con el permiso, de ustedes, se lo voy a explicar. Despacito, para que me entiendan.

Amo a los animales. Por no matarlos, ni pesco. Tengo un asunto personal con los que exterminan tortugas, delfines, ballenas o atún rojo. También prefiero una piara de cerdos a un consejo de ministros. Creo que no hay nada más conmovedor que la mirada de un perro: mataría con mis propias manos, sin pestañear, a quien tortura a un chucho. Sostengo que cuando muere un animal el mundo se hace más triste y oscuro, mientras que cuando desaparece un ser humano, lo que desaparece es un hijo de puta en potencia o en vigencia. Eso no quiere decir, naturalmente, que caiga en la idiotez de algunas sociedades protectoras de animales que dicen que cargarse a un bicho es un acto terrorista. Incluso, como apuntaban mis comunicantes, cada año voy un par de veces a los toros. Cada cual tiene sus contradicciones, y una de las mías es que me gustan el temple de los toreros valientes y el coraje de los animales nobles. Es una contradicción -tal vez la única, en lo que tiene que ver con los animales- que asumo sin complejos; y sólo diré, en mi descargo, que nunca me horroricé cuando un toro mató a un torero. Al torero nadie lo obliga a serlo; y a cambio de jugarse la vida, gana dinero. Si no murieran toreros, cualquier imbécil podría estar allí. Cualquier cobarde podría dárselas de matador de toros. Cualquier mierdecilla podría justificar por la cara, sin riesgo, su crueldad y su canallada.

Yo he visto matar. Con perdón. Matar en serie. He visto hacerlo de lejos y de cerca, a solas y en grupo, y me he formado ciertas ideas al respecto. Una de ellas es que degollar y cascar tú mismo, cuando toca, forma parte de la condición humana; y que son las circunstancias las que te lo endiñan, o no. También tengo una certeza probada: muy pocos son capaces de matar cara a cara, de tú a tú, jugándosela sólo con su inteligencia y su coraje, si alguien no les garantiza impunidad. Recuerdo a verdaderas ratas de cloaca incapaces de defender a sus propios hijos enardecerse en grupo y gallear, pidiendo sangre ajena, cuando se sentían respaldados y protegidos por la puerca manada. Conozco bien lo miserable, cruel y violento que puede ser un individuo que se sabe protegido por el tumulto. También leo libros, vivo en España, conozco a mis paisanos, y sé que para linchar y apuñalar por la espalda, aquí, somos unos artistas. Lo hacemos como nadie. Por eso, que media docena de tordesillanos, o más, se quejen porque a estas alturas de la feria me asquea lo del toro de la Vega y me cisco en los muertos de los lanceros bengalíes, me tiene sin cuidado. Lo dije, y lo sostengo.

Llamar combate, torneo y espectáculo de épica bravura a miles de fulanos acosando a un animal solitario y asustado, y después trata de héroes a una turba enloquecida por el olor de la sangre, que durante media hora acuchille hasta la muerte al toro indefenso, refugiado en un pinar, y que luego salga la alcaldesa diciendo que «el combate fue rápido y ágil», y que el Aquiles de la jornada, o sea, el cenutrio que le metió el primer lanzazo, alardee, como el año pasado, de que «el toro estaba a la defensiva y se escondía en los arbustos, así que era difícil alancearlo», es un sarcasmo, una barbaridad y una canallada. Se pongan como se pongan. Al menos, en las plazas de toros el animal tiene una oportunidad: empitonar a su verdugo, de tú a tú. El consuelo, tal vez, de llevarse por delante al cabrón que lo atormenta. Así que, por mí, todos los heroicos lanceros de la Vega pueden irse a hacer puñetas.

25 de mayo de 2003

30 comentarios:

Espe dijo...

A mí la verdad es que esto del toro de Tordesillas me pone de muy mala leche. Y nunca se sabe cómo actuaríamos en ciertas circunstancias, pero yo creo que también sería capaz de matar con mis manos a alguien que maltrata a un animal...

Anónimo dijo...

Completamente de acuerdo, acosar así a un animal me parece una auténtica salvajada.

Anónimo dijo...

a mi no me gustan los espectáculos taurinos y menos cuando se trata de hacer daño y tortura apoyándose en la llamada tradición.

Yo.

Amy dijo...

A mi lo de matar animales no me gusta, ni en grupo ni en solitario. Me entra un noséqué, una sensación de estar conviviendo con un psicópata en potencia. No sé cómo hay gente que puede encontrar un argumento para defender semejante burrada, me parece una práctica deleznable.

el burladero dijo...

Soy un gran defenor de las corridas de toros y del arte de torear. Pero en esa misma medida me considero un defensor de los derechos de los animales y no soporto el sufrimiento de estos como en el caso del toro de la Vega, o el toro de fuego y en su mayoria de los espectaculos taurinos fuerta de las corridas de toros y que los considero una salvajada.

Anónimo dijo...

Que los que maltratan animales se vayan a hacer puñetas, me parece mandarlos al placer. Mejor es que se vayan al carajo y a quemar lento en leña verde. El maltrato a los animales es una de las mayores canalladas- Ojalá realmente en las corridas de toros (que detesto) se enfrentaran el animal y el torero de tú a tú, pero lamentablemente la cobardía no tiene límites y primero se lijan los cuernos del toro y hasta se le inyectan porquerías para debilitarlo. Eso no es un tú a tú, es una muestra más de salvajismo y de estupidez humana, que, lamentablemente no tiene límites.

Maite Sánchez dijo...

...Pero aunque lo de los toros fuera un tú a tú, ¿qué derecho tenemos a obligar a ese animal a la lucha, como en la época de los gladiadores, para la diversión de las masas humanas? El toro es un puto esclavo, nada más.
Ójala acabe pronto toda ese desprecio hacia la vida animal, como en su momento terminó el desprecio a la vida de los esclavos humanos.

AndreaL dijo...

Que cosa, no? Cada uno ve las cosas del color que las quiere ver, Perez Reverte sale en defensa y muy justa del toro de la Vega, pero admite su apego a la tradicion taurina. Tomando en cuenta el coraje del torero y la defensa que puede hacer el toro de si mismo. Eso es hacer culto de un crimen, donde lo unico seguro es la muerte del toro y quizas el bono de que tambien muera el torero. Coraje torero? Cual es ese, cuando le toca el turno al torero ya el toro esta debilitado de tanto lanzazo que le han dado; coraje tendria si saliera el primerito y solo a enfrentar el toro. No admito este doble standard, a desarraigar de una vez el maltrato animal sin excepciones, todos aquellos que se dicen amar a los animales pero admiten estos espectaculos bochornosos en nombre de la cultura o de lo que sea, son tan asesinos como los que lucran, lo promueven o participan.

diosa Astarté dijo...

Perez Reverte. Matarías sin pestañear a cualquier que hiciera daño a un chucho, y te quedas boquiabierto e impasible viendo como masacran a un bellísimo animal en una plaza de toros??? Lo siento, no cuela. Para mí, eres igual que ese cazador que ahoraca a su galgo, o que esos energúmenos que ensartan a un noble animal en Tordesillas. Si vas a ver ese espectáculo deleznable, para mí eres igual que ellos.

Anónimo dijo...

Amigo Reverte. Dices que en las corridas de toros, éstos al menos tienen una oportunidad, pero, ¿cuántos se salvan? Pongamos, siendo generosos, uno de cada cien. Con esta triste probabilidad se lavan las conciencias y se justifica lo que no tiene justificación: la tauromaquia consiste en asesinar, con mucho arte, eso sí, a un animal.
Cuando mueran tantos toros como to
reros se podrá decir que tienen una oportunidad.
Javier Moreno Colmenero

Anónimo dijo...

Si es una cuestion de tradiciones,de memoria historica,de identidad,etc, rememoremos el circo romano.nunca deberia haberse perdido esta tradicion.que bien nos vendria ahora eso de "politicos corruptos, ¡a los leones!" Amelia Peinado, Valencia

Mon dijo...

"La grandeza de una nación y su progreso moral pueden ser juzgados por el modo en el que se trata a sus animales." - Mahatma Gandhi

Sr Reverte, las contradicciones están para superarlas, ¡Ánimo, sea valiente! NO SE CONTRADIGA, SEA CONSECUENTE

Juan Bustillo dijo...

Totalmente de acuerdo Arturo, te escribo dese Honduras en el Centro de America, no de Estados Unidos, de America. Creo que es una barbaridad de espectaculo distinto a una corrida donde como tu bien lo mencionas, el toro esta frente a frente con su verdugo, los demas son puros cobardes.

jose manuel vega cabo dijo...

Si a usted le gustan los toros y le asquea el toro de la vega, tiene un problema. No es una contradiccion, es una incongruencia. Hemos convertido el mundo en un infierno para los animales. Nos hemos convertido en carniceros, en torturadores y tarde o temprano tendremos que pagarlo. A quienes participan en estos espectaculos y a quienes los permiten le digo que simplemente me dan asco

miguel godoy dijo...

!! GENIAL !!

Anónimo dijo...

Un año más hemos vuelto a sufrir con la barbarie de ese pueblo prehistórico anclado en su sadismo y su ignorancia. Señor Pérez Reverte haga público otro de sus escritos que hacen reflexionar sobre lo injusto de dicha tortura y canallada a un noble animal, pero esta vez a ser posible denos una alegría al confesar que por fin aborrece las corridas de toros.

Anónimo dijo...

No digo que esté en desacuerdo, o no, contigo. Pero no está de más tener un minimo de conocimientos acerca de lo que se opina. Un apunte: el tercio con el capote se lleva a cabo al principio de la corrida, cuando al toro aun no se le ha infligido ningún castigo.

Anónimo dijo...

¿Pero es que ninguno de los antitaurinos os habéis parado a pensar que si la tauromaquia no existiera, el toro de lidia estaría abocado a la extinción? ¿Y vosotros os hacéis llamar defensores de los animales? En las corridas se matan toros, cierto. Pero también gracias a esas corridas, esos toros han vivido 5 años en unas condiciones inmejorables. ¿Sabéis cómo viven los animales que se utilizan para consumo alimenticio? Encarcelados y torturados. El destino de todos ellos es el mismo: morir para provecho del ser humano. La forma de recorrer esa camino, bien distinta.

Anónimo dijo...

Todo eso esta muy bien Don Arturo.

Estaría aún mejor que reflexionara un poco sobre sus contradicciones. Esa naturalidad con la ve "los toros" es la misma que experimenta la gente que apoya barbaridades como la de Tordesillas.

Usted es un complice indirecto de lo que critica.

@ana_expreso dijo...

Y para mayor agravante, esos cobardes impiden cada año que los periodistas hagan su trabajo, no quieren que el mundo vea cómo es realmente la cosa, este año han agredido a un colega de Tribuna de Valladolid por intentar fotografiar el plástico con el que cubren al toro mientras lo lancean hasta morir. Si esto y los Correbous de Cataluña son tradiciones, mierda de tradiciones

Anónimo dijo...

Defender que se está en contra de todo tipo de violencia con los animales "excepto" las corridas de toros me parece igual de válido que decir que estoy en contra de la violencia con los animales excepto prender gatos.

walter dijo...

Matarías a alguien con tus propias manos a quien maltratase a un chucho y planteas la corridas de toros como de un tú a tú, después de picar, banderillear y dejar que vaya desangrándose el animal? "amos" Arturo no me jodas que no cuela.

Pablo Garmendia dijo...

Estimado Sr. Reverte:

Me parece muy positivo que critique esta barbaridad. Y poco valiente que le ponga vaselina a su afición por los toros. Y una barbaridad que le dé más valor a la vida de un animal que a la de un ser humano. En general, me parece que abusa Ud. del maniqueísmo, poniéndose, eso sí, a Ud. mismo en el lado de los "buenos".

Causar dolor a un animal por entretenimiento es una barbaridad propia de psicópatas. La psicopatía es precisamente eso, usar a otros seres sintientes como objetos de placer, con total ausencia de empatía ante su sufrimiento. Independientemente de que en una cultura determinada haya cierto consenso en admitir este tipo de actitudes como "normales". Tan psicópata es el que disfruta viendo matar a un toro en una plaza, como el que disfruta viéndolo en Tordesillas. Porque el animal sufre igual, o parecido. Y sospecho que también le da igual poder vengarse o no. Lo que quiere es dejar de sufrir y seguir vivo.

Lo demás son pamplinas, justificaciones mentales del ego de cada uno.

Que un aficionado al toreo utilice el toro de Tordesillas para justificarse en su afición, no deja de ser un autoengaño más.

En mi opinión, claro está, tan respetable como la suya.

Como su lector (de libros), me haría muy feliz que en sus artículos dejara de buscar siempre un culpable de algo, para poder utilizar insultos con los que despertar las bajas pasiones de quien le lee. Quizas entonces disfrutaría también de los artículos.

Que tenga un buen día. Reciba un cordial saludo.

Tassia dijo...

Yo jamás me fiaría de un hombre que lancea al toro en un espectáculo tan ruin, cruel como éste no me gustaría para padre de sus hijos.

Anónimo dijo...

Ah claro que ahora hay q alegrarse que ese animal vive bien durante cinco años. claro los exclacos que sus dueños no les linchaban pero sometian sus vidas tambien tenian que dar las gracias. laa argumentacionea se caen de lo poco logicas que son.

Luis Tovar dijo...

Se dice que está mal divertirnos a costa de dañar, matar o hacer sufrir a los demás animales. Y que ni la tradición ni el placer justifican hacerlo. Y esto es cierto. Pero también es cierto que no hay ninguna diferencia con el hecho de comer animales o de vestirnos con trozos de sus cuerpos. No tenemos ninguna necesidad de utilizarles como comida o vestimenta. Lo hacemos solamente por placer o por seguir la tradición o la inercia que nos han inculcado. Y al hacerlo estamos esclavizando, perjudicando y matando deliberadamente a otros animales. No hay diferencia moralmente relevante.

http://filosofiavegana.blogspot.com.es/2010/08/diferencias.html

Anónimo dijo...

Este tío ha nacido para decir como debe decirse lo que pensamos mucha gente. No puedo estar más de acuerdo con todo lo que escribe. Chapó.

elbuho dijo...

Absolutamente de acuerdo en todo. Incluso en valorar menos la vida de ciertos cenutrios que la de un toro. Creo que entiendo porqué. El hombre es libre de estar donde está. El animal no se lo ha buscado. Todos tenemos nuestras contradicciones, pero si intentamos superarnos, quizá nos encontremos alguna sorpresa. Por ejemplo, si decidimos hacer corridas de toros sin herirlos ni matarlos, el torero tendrá que tener más valor para entrar en el ruedo, ya que el animal no se irá debilitando. Eso engrandecería y popularizaría el toreo ya que el reto y el espectáculo sería mayor. Un torero libremente decide jugársela de verdad con un toro que no quiere estar allí. No solo sería valiente sino también noble, al dejar al animal vivo. Y si el torero muere, pues mala suerte, no en vano, él libremente se lo ha buscado. A los lanceros de Tordesillas lo mismo, a ver si tienen valor de utilizar lanzas de goma.

Anónimo dijo...

En primer lugar amigo Reverte, gracias por permitir los comentarios anónimos; eso es la verdadera LIBERTAD DE EXPRESIÓN que las multinacionales quieren cargarse. Dicho esto y yendo al tema al que dedicas esta entrada, tengo que decir que mi opinión sobre este tema es clara: tan imbéciles son los que equiparan a un animal con el hombre y el sufrimiento de los primeros con el de los segundos, como los cobardes que en grupo rodean a un animal para matarlo por el simple placer de hacerlo. Un animal no es un ser humano y esta sociedad cometerá un gravísimo error si cae en el buenismo estúpido de igualarnos a cualquier rumiante o fiera carnivora de la selva. No soy seguidor del arte del toreo, en lo que de mi dependiera, estaría condenado a su desaparición (y de hecho, me temo que lo está), pero lo respeto profundamente en tanto forma parte de lo que somos, de nuestra cultura y por ser uno de los últimos restos de la unión del hombre y la naturaleza, el enfrentamiento de la fuerza bruta y la inteligencia, una muestra indiscutible de valor y una ceremonia de la vida y la muerte, representada a nuestros ojos para que podamos comprender el mundo. España es el arte de la tauromaquia, igual que es la música Flamenca o los fusilamientos de Goya. España es una puta contradicción esquizofrénica que no se soporta a si misma.

Sólo añadiré una cosa mas, una palabra que quizás alguno haya olvidado en su vocabulario: RESPETO.

nancicomansi dijo...

Cásese conmigo, Arturo...